REVOLUCIÓN
EL ELEFANTE ROSADO 11

Lucas Chami
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REVOLUCIÓN
EL ELEFANTE ROSADO 11
Santiago Guerrero

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REVOLUCIÓN
EL ELEFANTE ROSADO 11
Gabriela Halac


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REVOLUCIÓN
EL ELEFANTE ROSADO 11
Yamila alatnik

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REVOLUCIÓN
EL ELEFANTE ROSADO 11
Pini Arpino

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EL ATAKE COMETA
Lucas Chami

El no quería contar lo que pensaba. Tenía cagazo de que crean que estaba re loco, y de en serio. Aunque tal vez lo estaba.
Iba conociendo personas que le daban la sospecha de que a lo mejor, por ahí andaban más o menos en la misma, pero claro, ninguno de los dos lo diría a no ser de estar un noventa por ciento seguro, que no es poco.
No encontraría a nadie a quien confesarle, y aún en caso de que lo encontrara, sería muy difícil explicarlo, hacerlo entendible. A no ser que el otro estuviera igual de loco.
Era terrible la necesidad de que explote el pensamiento, que salga de su mente para poder tener aunque sea cuatro se¬gundos la mente en blanco, en la nada, en silencio, en vacío...
¡Ah! ¡cuánto lo necesitaba!, me da un poco de pena.
Tiene muy buenas intenciones, pero le falta coraje.
Capaz si le contara esto a alguien... no, pero no, no creo.
Entonces un día, una mañana, apareció la ciudad empa¬pelada con diario de colores, con mensajes, dibujos, tex¬tos… Sí, diarios pintados, escritos, estampados, de todo y por todos lados. Pintura por doquier, todo totalmente invadido por la palabra y el color.
Algunas víctimas: pisos, paredes, paradas de colecti¬vos, prohibido fijar avisos, semáforos, personas que se metían en medio del mensaje, en los troles, los autos, cordones de vereda, estatuas, gigantografías, espaldas de abogados. Perros y palomas se adherían fácilmente.
Señoras de unos 48 años entraban en pánico. Las de 70 para arriba, volaban alucinadas.
Los autos atascados; dis¬traídos sobraban.
Todos intrigados, Mario Pereyra facturaba her¬moso.
Algo tenía que pasar, se sentía que algo iba a pasar...
De pronto, se siente vibrar el asfalto, la basura en el cordón cuneta acusaba, cada vez se acercaba más, el cielo cambiaba de color a cada rato.
Por la General Paz, a la altu¬ra del río se los veía venir.
“...apareció algo en el cielo, son ellos Mario, no alcanzo a distinguir qué, se mueven rápido como un rayo, su estela es bellísima y hacen un ruido como si fuera el canto de las sirenas de Ulises... escuche Mario...”
Dejó de imaginar un rato, se puso a admirar el barrilete que acababa de construir, miró a su alre¬dedor, todos se miraron y empezaron a correr.
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JUGAREMOS parte1
Fernando Belzagui
Gráfica Valeria Uehara


Por nada que pueda observarse

desde un patrón de medida

Jugaremos por la Libertad

Ese terreno donde sin que jodas a nadie

puedes ser lo que quieras ser

Un barco sin puerto

¡No llegaremos a ningún lugar!,

¡nunca llegaremos!

El viaje es la cuestión

¿Quién se atreve?...

Jugaremos a que somos ciudadanos

Tenemos derechos y deberes

¿No suena estúpido todo esto?...

Y vamos a preguntarnos:

¿hay sueños?...,¿hay ilusiones?...

Y vamos a preguntarnos también:

¿hay fantasía?...,¿hay felicidad?...

¡Démosle lo que merece!

¿Estáis preparados?...,

¿o se quedarán con las ganas

llorando como protagonista de culebrón?

¡Entrenaremos e iremos por ella!

La Libertad.

Dejaremos cosas en el camino,

otras quedarán por sí solas.

¡El Estado es nuestro!, ¡el Estado somos nosotros!

JUGAREMOS parte2

Como niños

Tomaremos envión

saltaremos bien alto

y abriendo los puños

lanzaremos estrellas

al cielo

Daremos luz

Como niños

Iremos por el asombro.

Por la nobleza y la gratitud.

Por la dignidad que no baja la cabeza.

Por la honestidad y la humildad que sí lo hacen.

Sonrojándonos.

Como niños

Los ojitos dos faroles

encendidos

repletos de magia.

Frescos como lechuguita de huerta.

Como niños

Castillos de arena

Castillos de naipes

Castillos de arena

Castillos de naipes

JUGAREMOS epílogo*

Hay melodías en el aire

¡Soplad!...,¡más fuerte!

Están aquí, todas,

unas y otras

¡Soplad bien fuerte!

y tomarán color

y darán calor

y serán brillo

serán pasión

¿Dónde está el encanto?...

Se lo preguntaremos al Rey:

Oiga Señor Rey, ¿dónde está el encanto?...

¡Para divertir!

¡Para ser feliz!

¡Para vivir la vida!

*Nota al pie: Campano Ilustrado. Diccionario Castellano. Enciclopédico. Garnier Hermanos. París. 1891.

Epílogo.m. Recapitulación de todo lo dicho en un discurso u otra composición literaria.//fig. Conjunto o compendio.// última parte de algunas obras dramáticas y novelas, desligada en cierto modo de las anteriores, y en la cual se representa una acción o se refieren sucesos que son consecuencia de la acción principal o están relacionados con ella.

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Un cuerpo vigilante

ENTREVISTA A LA POLICIA

Taller del Bonino


Eduardo: Por mi papá, por robo y hurto de San Roque, nariz, nariz, nariz de banana.

Robo, calificaciones a las 18 en el bar con la Valeria... Ano­te calificaciones.

Ahí viene el sordo y la sorda a tomar vino.

Un telegrama de despido.

Yo vengo a pensar de la policía que tiene un buen cuartel, que trabajan bien por la plata de ellos.

La policía asusta a los chicos.

Elena no tiene para decir de la policía.

Seba: los policías chorean mucho y llevan a la gente.

Emilce: la policía tiene más capacidad para detener a los de­lincuentes y proteger a las personas inocentes; a la ciudad.

Si marcos fuera policía, ¿qué haría?

Marcos: Arrestar a los malos

Eduardo: yo soy uno de ellos

Marcos: y a los que hinchen los quinotos

Eduardo: ahí está el Lucas.

¿Para qué sirve realizar la entrevista a la policía?

Para conocer la celda.

Para ser testigo de Jehová.

Para conocer la policía.

Para conocer el juicio que debe.

Nancy: lo que pienso de la policía es que han hecho mal, por que arrastran a las personas en la calle hacia la cárcel.

Marcos: para mí, que la policía me haga preguntas como la gente!.


Entrevista a la Policía.

¿Para qué le sirve la pistola?

Policía: Para defenderse de los delincuentes que tiran a la policía y de los que roban a la gente que trabaja.

¿Para qué le sirve el prendedor que lleva los botones?

P: Para distinguir quien es el agente y quien el comisario.

¿Para qué le sirve el palo?

P: Para defenderse de los chicos que le pegan a la policía.

¿Por qué llevan los chicos presos a la cárcel?

P: Los chicos no se los lleva a la cárcel, los malos se los lleva a una escuela que les enseña a estudiar y a trabajar.

¿Cómo hacen para llevar­los a los chicos al calabozo y como son las visitas?

P: A los chicos no se los lleva al calabozo, el que se porta mal se lo tiene en una oficina hasta que lo retira el padre.

¿Por qué llevan los chicos a la cárcel y por qué to­man droga?

P: Los chicos toman droga por que los invitan los mu­chachos mayores y no les hacen caso a sus padres.

¿Cómo trabajan?

P: La policía trabaja en tres turnos de 7 a 15, de 15 a 23 y de 23 a 7hs.

¿Cómo hacen para captu­rar con las esposas a los ladrones?

P: Se les hace poner las manos hacia delante y allí se le colocan las esposas.

¿Por qué lo detienen al papá del Eduardo? Que se ponga la media de parte del Eduardo.

P: Lo detienen al papá del Eduardo por que anda mu­cho en la calle y se porta mal, toma mucho vino.

¿Por qué los chorros de San Roque roban el gallo?

P: Porque no tienen plata para llevarle comida a la casa.

¿Por qué se demora la policía para llegar a un asalto?

P: Porque tiene mucho robo y a veces la gente avisa tarde que pasó el asalto o robo.

¿Si hay una llamada fal­sa, está perdonada?

P: Si es una falsa alarma que se da a la policía, no está perdonada porque al tiempo se lo puede utilizar para otra cosa.

¿Por qué hacen cosas feas la policía: robar, hacer bombas.. ¿Por qué chorean?

P: Porque como en todos lados hay personas buenas y personas malas.

¿Qué es el ETER?

P: Es un grupo especial que tiene la policía, para casos especiales, como manifestaciones, toma de rehenes, etc.

¿Manejan los autos de policía?

P: Si, se manejan los autos de policía, como cualquier otro.

¿Le puede pisar un auto de policía a Piñón Fijo?

P: No, porque es el payaso más bueno y hace reír a todos los chicos.

¿Los que manejan por qué van alcoholizados, los que van a la velocidad del auto?

P: Porque los que manejan y van rápido, no tienen que tomar vino.

¿Qué hacemos para que se porte bien la burra con las tren­zas?

P: Hay que darle de comer y mucho agua, así se porta bien y no pelea a los chicos.

¿Viven ahí? ¿Dónde tra­bajan?

P: La policía no vive en la comisaría, tienen donde vivir y dormir con sus hijos.

¿Por qué hay tantos chicos en la calle, por qué hay tantos maleantes en la calle y matan?

P: Porque los padres no los cuidan y los chicos hacen lo que quieren y no van a la escuela a estudiar

¿Por qué hay tanta polleruda en la calle y porqué las detienen? ¿Por qué no las detienen por estar vestidas así como locas?

P: Son mujeres a las que no les gusta trabajar en la casa y salen a la calle vestidas así de locas, se las detiene cuando hacen cosas malas a la gente.

¿Por qué usan el chaleco antibalas? ¿Cuántas balas tienen?

P: Para que las balas que tiran los choros no maten a los policías buenos.

¿Cuánto Cobran?

P: Poca plata, tendrían que cobrar mucho más, porque ponen la vida para salvar a la gente buena.

¿Saben detener a los ladrones, a la mafia?

P: Sí, se los detiene a los ladrones porque si no se juntan con la mafia.

¿Le hubiera gustado ser policía?

P: Sí, me gusta ser policía porque así ayudo y defien­do a la gente buena de los chorros.


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PENSÉ DECIR

Ramiro Pereyra

Gráfica Pini Arpino


El bar esa noche estaba repleto de amigos. Recién escu­pía sus primeros olores la primavera, que enardecía las hormonas provocando partidas más veloces y emocio­nantes, con piezas que golpeaban el tablero estreme­ciendo las mesas, e irreprimibles grititos de alegría ante la obtención de cualquier ventaja, por pequeña que fuera, como el cambio de un caballo por un alfil en una posición semiabierta, o profundos suspiros por jugadas que no amenazaban más que la ruptura de un enroque. Los que no jugábamos nos divertíamos dan­do rienda suelta a nuestra verborrea, sobornando con cervezas nunca intermitentes nuestro escepticismo cotidiano. En medio de una charla que venía no sé de dónde ni a dónde iba, salió el tema de la prohibición, y como un motor de explosión el cuore me llenó la cara de color, y pensé decir:

No dejemos que avasallen nuestro derecho a decir, a cantar, a bailar. Digámosle no a la supuesta necesidad de seguridad, que amputa la expresión sin pautas pu­blicitarias, el arte por el arte, la belleza de una sonrisa imperfecta. Necesitamos un cambio que surja desde nosotros, debemos ser clandestinos hasta que todos lo sepan, copar todos los espacios con nuestras palabras, nuestras ideas, nuestras propuestas; trepar como una enredadera en los carteles, que nuestra voz subrogue a la del lucro. Hagamos el cambio que cambie el mundo.

Pero me levanté y grité:

¡QUÉ PASA QUE NO PODEMOS DECIR LO QUE QUEREMOS DECIR!

Entonces entró un funcionario cuyas credencia­les menos discutibles eran:

a) una cara de bulldog sodomita llena de cicatrices de pústulas adquiridas en una lejana juventud precozmente perdida y

b) un frondoso bigote tan delator de vigilantes como zapatos de vestir en una manifestación de Luz y Fuerza,

y dijo:

¡Silencio! Callen al indefinido, y cállenlo en sus cabezas, pues la idea que revolotea en ellas no es más que una palabra, la tan trillada “revolu­ción”, que tiene tantas interpretaciones posi­bles como posibles intérpretes, y no hace más que generar confusiones ideológicas pasadas de moda. Ya deberían saberlo: la única verdad es el tiempo, que pasa y todo se come. Y que la crisis del pensamiento radica en que trata de ocultar el absurdo de su ser, intentando abolir la simple idea de que la síntesis de todas las cosas es la nada, y por lo tanto no hay otra re­volución posible que el silencio; no hay cambio que tenga sentido si no apunta a mantener…

Alguien lo interrumpió apagando el televisor de un botellazo y los que jugaban volvieron a concentrarse en sus partidas y los que no volvi­mos a nuestros disgregantes diálogos, seguros aunque quizá inconscientes de estar un poco más cerca del fin de alguna de nuestras esperas.



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TREINTA Y TRES DE MANO

Tino Quer

Flor Gomez Villasuso


Vamos a seguir luchando porque hay gente que todavía cree que las armas aportan soluciones, porque cada vez son más los excluídos e indigentes; luchamos para que los niños se eduquen y se diviertan en lugares adecuados.

La justicia es algo que reclamamos desde nuestros corazo­nes; no son soluciones las limosnas.

Trabajamos por un mundo en paz que dignifique la vida, que respete todas las expresiones, cantamos himnos de amor que unen a los hombres y eliminan las fronteras, entende­mos tus problemas, respetamos tus urgencias; apoyamos tus proyectos. Participamos. Confiamos en que nos comprendas, desde una visión de libertad.

También somos duros, y no por casualidad sino más bien por ejercicio, porque morimos cada día que vemos niños trabajando, personas sin techo, obreros explotados, pero renacemos desde la indignación y esta terquedad de querer cambiar el mundo.

Porque creemos que es posible y que si participás no va a ser tan complicado.

Pero si tus soluciones golpean las puertas de cuarteles, si tus proyectos acaban cuando te llenás los bolsillos con el sudor ajeno, si tu corazón no se paraliza frente al hambre de los niños; no esperes tranquilidad en tus sueños, simplemente date cuenta que por gente como vos, a nosotros nos toca vivir en esta pesadilla.

Vamos a cambiar el mundo, lo vamos a hacer desde nuestra lucha, porque nos hicimos duros muriendo día a día. porque soñamos en paz pero no podemos dormir tranquilos, vamos a cambiar este mundo porque somos personas que morimos por encontrar el amor a la vuelta de la esquina.


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VANGUARDIAS CON ÉXITO?

Adrían Ochoa

Gráfica Pini Arpino

Vicky Roldán


Un hombre engominado y muy clásico mueve su pel­vis. Unos chicos de Liverpool que se dejan el flequillo y hacen llorar a más de una… Se pauperizan, se vuel­ven populares, hasta que un negro quema su alma en una guitarra y explota el mundo. Un niño nace, le ponen de nombre una gran carga, un peso gigante, se llama Salvador y salva el arte de nuevo. Sueña pen­samientos tan volátiles que derriten el tiempo y lo sublevan. Alguien juega con las letras y escribe Ulises, luego juegan de nuevo y sale una Rayuela. Unos cuan­tos se cansan y se vuelven hippies, otros yupies, la desesperación es tal que uno se vuela el cráneo frente a las cámaras…. Luego son varios, miles, hasta que alguien decide no filmarlo y todo se termina. Es siempre así, algo surge, algo nuevo nace, revoluciona, crea nuevas formas hasta que se hacen moda.

Es real: el éxito mata a la vanguardia. Siempre fue así y lo necesitamos tanto.… Para despa­bilarnos un poco, para sacudirnos y darnos cuenta de que estamos vivos, vivos en serio, no muertos vivos. Respiramos y es nuestra obligación romper con lo viejo, crear algo y destruirlo nuevamente.

Estas movidas culturales son tan amplias, tan raras y vienen de todos lados. Antes vivíamos sin imá­genes, sólo con radio, lue­go comenzamos a abrir los ojos pero en blanco y negro, hasta que nos die­ron color y luego alta de­finición. Del analógico al digital, todo nos cambia, modifica la manera de crear nuestra realidad, del tango cocainómano a la prohibición –había que mejorar el negocio-, del rock cannabis a casos sin precedentes de despenalización. De la colonia infantil al paco. De la V de victoria peronista a la V Invasión. Todo nos hace ver que siem­pre está a punto de ocurrir algo. Punks, cumbieros, emos, floggers… todos se rebe­lan, a su manera, en contra de los adultos… ¿Será eso la base de todo? Rebelarse con­tra los viejos… ¿los viejos vinagres? Claro, todos estos movimientos son creados por jóvenes hartos de lo establecido, de los viejos pauperizados que sólo ganan dinero repitiendo una fórmula, viviendo de pose, viviendo de sus glo­rias pasadas… cobrando el eterno cheque de SADAIC sin producir nada nuevo. Viviendo de prestado. ¿Y qué me dicen de ban­das desaparecidas hace 30 años? Bueno, lo deja­mos para otro análisis.

Los jóvenes contra los viejos…. ¿Será por eso que odio la música emo? No los entiendo.

Pero en el fondo nos encanta este proceso eterno de vanguar­dia –éxito- fraca­so-nueva van­guardia. Será por eso que voy a tener un hijo.



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Pablo Rajs

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CORDOVA

Maxi Gallo

Gráfica arriba Pini Arpino. Derecha Elisa Fissore


En una ciudad llamada “Córdova de la nueva Andalucía” es peligrosísimo pensar.

Los chicos van a la disco, pagan su entrada.

Las chicas entran gratis y aceptan de sus tragos.

Ellas y ellos van a la disco.

En un antro hay gente que se esconde.

El chico sale de la secundaria, ingresa a estudiar algo bien, algo para seguir siendo lo de antes, lo de papá, lo del abuelo, el autito, las putas, seguir pagando entradas a boliches donde las chicas entran gratis, luego el trabajito, la corbata, el ser grande, ponerse de novio con la chica que le aceptó el trago ese día en el boliche.

En un antro hay homosexuales.

En un antro hay lesbianas.

En un antro hay travestís.

Ella también estudia algo bien, algo para ser grande, la madre de la chica lo quiere al chico, él es bueno, estudioso y trabaja, en algo bien, con posibilidades de ascenso. Ella quiere casarse, su madre quiere que ella se case, ella a él aún no se lo dice, lo de casarse, digo. Ella quiere algo bien, algo femenino y que deje plata, la chica quiere ser madre, linda, rica, y no pensar.

En un hospital hay gente encerrada por error.

Él, de vez en cuando, va a las putas con amigos y juega al fútbol. No es que esté mal eso, ¡ojo! No tomen tan en serio lo que digo.

En un lugar que yo conozco hay mucha gente entristecida, o loca, o “loca”.

Ella sueña con el vestido de novia.

Él no entiende mucho, pero hace lo que hay que hacer.

Ella piensa nombres de niños, para ambos casos.

En una calle cerca del antro donde a veces yo paso había cuatro palomas muertas, en sus piquitos podía verse sangre roja, reseca, putrefacta.

Ella no sabe que su chico coge travestís.

En una ciudad llamada “C” hay mucha belleza desperdiciada.

Para él es lo mismo, total son como mujeres, y lo hace sólo por diversión.

Hay mucho viejo choto chato pacato. Mucho paquete. Kioskito. Cañada. Cañadón. Cañón. ¡Pum!

El chico se casa con la chica.

La boda.

Ella de blanco.

Él un muñeco de torta.

Hay gente que está solita.

Ellos.

Trabajan.

El formato probado.

Alquilan.

Compran el somier.

Hay gente que está solita con su alma.

Ella queda preñada pero ella le dice a eso “La dulce espera”, pobre de “aquél” a quien espera ella.

Una mentira caducada hace tiempo.

Él es el varón, el esposo, ahora padre, pero él sigue cogiendo travas.

Y entre tanto, la naturaleza sigue su curso. Se impone.

Ella ahora va a querer la parejita. Rosa y celeste.

Él que quiere celeste…

A él, la última vez, se le escapó un “Te quiero”, con el trava, claro… Ahora él le dice “ella”, ahora la nombra.

Vámonos de acá, ya no se puede hacer nada.

Ella hace un curso de algo, ella ya se olvidó de quién era, y hace un curso de algo, puede ser de… de algo femenino.

La gente que piensa demasiado acá se muere antes.

Yo quiero separarme de ella dice él. Yo quiero a “ella” ahora, estoy confundido.

Yo quiero ser una paloma gorda, sucia, infecta de tristeza.

Llora ella, ella llora.

Y las palomas muertas…

Él no llora…

Y las palomas muertas rojas resecas…

Se pudre por dentro

Y las palomas siguen muriéndose, rojas y resecas, en los charcos podridos que se juntan en las aceras junto a los vasos de plástico de cervezas vacíos, cerca del antro y sólo las ven los que pueden o quieren o se sienten muertos, putrefactos, infectos de tristeza.

Y la gente sigue viviendo, así como si nada… no sé hasta cuándo.


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POETICA DE BAJA REVOLUCIONES

CON LOS OJOS EN EL ABISMO DEL ASOMBRO

Omar Hefling

Foto de Mercedes Gianelli



Dale desnudate no me mirés como un pelotudo

Los chicos no entran

Soy puta pero se ponerle límites a mis hijos

Dale dame un tiro si tenés tres mogras nos quedamos toda la noche

Hoy no tengo ganas de salir y me gusta como hablás

Seguro que sos una mierda como todos

Pero no me das miedo ni asco ni desconfianza

Hacéme una línea gruesa y larga bien larga

Vos sos el único que no esconde la bolsa

Mamá mamá te busca un señor el señor del auto rojo

Decile a ese hijo de puta que hasta que no me traiga la pollera

De cuero que no pise por acá

Viejo puto me mintió como a una sirvienta

Odio a esos viejos babosos

Vos me dijiste que vivís solo capaz que sos puto y no te diste cuenta

Es una broma pajero te prefiero a esos miserables que me cogen

En dos minutos huyendo de la mujer que no los calienta

No es por la bolsa vos vas a pensar que es por la bolsa

Pero quiero que te quedés toda la noche

Esperame que traigo una botella de wiski se la cagué a un pendejo

Del auto tengo hielo yo se que a vos te gusta con hielo

Los chicos se duermen temprano porque van al colegio

Los tres van al colegio me rompo el orto para que estudien

Los tres son del mismo padre pero ese hijo de puta

Nunca volvió por sus hijos

No te entiendo a vos hace una hora que estamos acá

Y no me has tocado ni una teta te gustan mis tetas

Yo se que son lindas si me tocás si me besás

Suave muy suave si me besás el pezón me caliento

Ponete un poco de merca en la lengua y besame

Soy puta pero cuando quiero soy como cualquier minita

Me caliento

Te gusta así te gusta mi boca me vas acabar

Mamá decile a la Carolina que me deje ver los Simpson.

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RELATOS PECAMINOSOS

Juan Pablo Taborda

Gráfica Pini Arpino


PUTITA

Ella lo miró y le dijo: me gusta tu camisa. A mí me gusta la tuya, le contestó. La tengo desde hace años prosiguió. El auto del mu­chacho estaba estaciona­do en el cordón, cruzando la calle estaba el quiosco, el único abierto a las seis de la mañana en esa zona.

Había tensión dentro del auto. Tensión sexual y no tanto. Unos minutos antes se habían visto por primera vez en el boli­che. Me gustás, le dijo el muchacho.

La puerta de atrás se abrió y… ¿alguien quiere? Solo conseguí papas fritas y esta gaseosa, dijo el terce­ro en discordia, una espe­cie de celestino sexual. El que los había presentado, aunque con intenciones extrañas para los de la parte delantera del auto. Iban al departamento de ella, y de los dos muchachos, solo el cineasta debería terminar la noche con la chica.

Cuando corre por las venas combustión, en fuego se transforman los actos. Explotan con tensión y se despa­rraman por todos lados. El éxtasis del momento consu­me a los actuantes. Bajaron del auto los tres, cruzaron la calle y ya la situación se volvió extraña. La chica sentía cada vez más la mirada potente y perversa del tercero, que no quería irse. Voy al baño, dijo el muchacho exal­tado. La chica y el cineasta se dieron un beso. Cuando el que los había unido salió del baño, continuaba exaltado. Ella le dijo al oído, te vas...

Él le sonrío sarcásticamente y le dijo ¿por qué? Se paró frente a ellos, frente a la parejita y, mostrando su escultural espalda que traslucía su musculosa blanca, co­menzó a sacarle la camisa al otro muchacho. Ella estuvo dudando segundos, le había dicho un te vas muy suave, indeciso, mentiroso. Quería que pasara, disfrutar de la conquista y lo prohibido.

Lo sentía desde que estaban bailando. Solo la norma social le decía que no. Su interior pedía por ese menage a trois implícito desde el comienzo de la noche.


LOCA COMO TU MADRE!

Sabrina le había dicho a su mejor amigo que pasara por su departamento a buscar algo que había dejado Jesica para él. Jesica era la compañera de estudios de los tres y la ex novia reciente de Juan. Hay algo que se debe acla­rar: la violencia contenida genera hechos impensados, actos incalculables y la venganza se transforma en Ira profunda y terrenal.

Era una bolsa de compras que estaba cerrada, bien cerra­da. La dejó acá, dijo Sabrina. Pero, ¿qué es? ¿Por qué no querrá responderme que es?, se preguntó el muchacho.

No sabía que pensar, no había sospecha de qué podía contener el paquete, ese delivery contenido en el tiempo que iba a parar a las manos de el. No lo abras acá, dijo Sabrina. Se saludaron y partió Juan con la bolsa en sus manos. Cuando se dignó a abrirla se encontró con la ma­nifestación perfecta de la bronca y la ira congelada. No pueden imaginar las cosas que se pueden llegar a hacer por despecho. En la bolsa había, por orden de extracción, el libro que Juan le había prestado cuando todavía no salían -Psicópata Americano-, el cual estaba todo dañado como si hubiera sido refregado en un suelo arenoso, y no solo eso: de la bolsa se desprendía un olor fétido, que no tardó mucho en tener explicación. Algunas páginas del libro tenían pedazos de excremento de animal. Tam­bién había fotocopias de las cartas enviadas por Juan. Todas marcadas y submarcadas con fibrón. Detallando cuestiones y cuestionando detalles. Un peluche de regalo y un video en vhs con la cinta cortada y la caja también destrozada. Jesica se había tomado su tiempo descargando toda su ira en esas cosas materiales que simbolizaban a su ex. Se puede pensar en detalle, cada uno de los actos en detalle. Y ahí se puede congelar en el tiempo la representación de ira. Unas horas después de abrir el paquete el libro de Psicópata Americano terminó en un contenedor de basura.

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SOY PARSIMONIOSO

Juan Segundo Taborda

Gráfica de Pini Arpino


En una vereda venía, y se podían escuchar sus gritos, el borracho. Subiendo por la misma vereda, en dirección al borracho, un cieguito. Ambos rondaban la misma edad. Cruzando la calle, Martín. Haciendo eje con ambos “discapacitados”.

La pereza es el peor de los males. La inacción mata el alma: Dejar que el choque se produzca te erosiona emocionalmente. Para que quitarse el auricular izquierdo? Solo para mirar y no evitar que ambos queden en el suelo?

El auricular volvió a su lugar. Terminó de cruzar la calle, Martín. El joven ciego sentado en el suelo y el borracho insultándolo frente a el. La música evita pensar. La pereza carcome tu espíritu Martín.


LA CULPA LA TIENE EL CHANCHO

La casa tenía vida alrededor de José. La madre tenía pánico que falleciera de ane­mia. De hambre. Le habían contado que en el barrio, años atrás, una madre no tenia para alimentar a sus cinco niños y al más pequeño se lo llevaron los retorcijones de hambre.

María, la mama de José, le preparó el ambiente perfecto a su hijo. 7 años 37 kilos. Golosinas para José. 17 años 77 kilos. Pastas para José. 37 años 177 kilos. Hamburgue­sas para José. Sentado en la sala de su casa, vio pasar a sus amigos, a sus hijos y a su nieto. Nunca se llenaba. Le había quitado el placer a los sabores y 77 años después de la historia de hambruna, el barrio tenía su nuevo mártir de la comida.


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versos de una niña que dibuja

Eugenia Hadandoniou

Gráfica Valeria Uehara

Fotos lluvia
www.despuesdeunalluvia.tk


son cinco latidos en este cuerpo

uno para cada sentido

cuando cae la noche y se arrima el día


veo tu figura asomando los aullidos

que alguna vez me dejaron

quieta

en el rincón

del

pasado

el primero es silencio

casi antiguo en las cavernas

el segundo tiene premura de salir corriendo

escapando de l/oscuro

cuando intento el tercero

me quedo entre las

sábanas gimiendo

a cada uno de los que faltan

casi no los cuento

se quedan al costado

como esperando el turno

de ser percibidos

esta mañana tuve dolores agudos

en las piernas

más tarde

no pude sentirlas de nuevo

se vuelan las cartas

de las manos corredizas

palabras se escapan

quedan cinco

miedo corazón lunar azulejo rejilla

combinadas pueden ser distintas

tengo corazón de miedo en la rejilla

que asoma por el lunar de mi azulejo

o podría decir

la rejilla del miedo lunar alcanza

para el corazón de azulejo

o simplemente matarlas

no/miedo ni sangre ni corazón sin rejillas

lunar de azulejo roto

lejos el mar son de mejillas

en la mirilla del modo nuevo

¿por qué deben usar siempre pantalones?

¿los muchachos en las plazas

y en las iglesias?

¿en las casas y en los funerales?

¿en los cumpleaños y en las universidades?

¿cuál es tu peso ideal?

¿estás en forma?

¿cuál es tu forma?

¿qué te forma?

¿los ideales?

¿las camisas y la suela de tus zapatos?

¿el perfume de tu cocina?

¿el cabello brillante y las uñas limpias?

¿un producto renovador del cuerpo entero?

los pisos en declive atraen el agua podrida

de callejones ocultos

las cañerías que se rompen

y la luz que se corta

hecatombe antes del aullido

del silencio final

parabrisas enloquecidos con el viento

y algunas canciones en mis oídos anticipando

el climax de la naturaleza

¿por qué siempre pagar con dinero?

de ladrillos las casas

de carne la comida

una vez le pusieron Lucía a una gallina

era mi mascota preferida

al mes la cocinaron para la cena…

nunca más comí carne mía o ajena

en las llantas se pegan clavos oxidados

por el sol

o la lluvia

corroe la naturaleza si no la seguimos

pasos agigantados van comiendo el destino

esto parece el Apocalipsis

es que la transmutación

viene después

del desperdicio

los pechos hervidos de leche nueva

piden auxilio por salir

son mariposas a las que se le asoman

las alas en cárceles opuestas

romper a veces es rearmar el pasado

solucionar los olvidos

reencontrar el verso

utilizar acciones secuestradas

por la costumbre

y descabellarlas en la esquina

extirparle de dentro las entrañas,

dar vuelta la bolsa de encimas

mutar el camino

cruzar otras veredas y fatigarse

de cambio de renovación de limpieza

sacudir el bolso del cerebro

en los contenedores

comerse los miedos

extirpar las constantes

sublevarse ante la quietud de la muerte

transformar el agua en vino

para alimentar la alegría

y las quinientas heridas

canjearlas por bienvenidas

ser ya es bastante

a veces escondido

en la ultratumba de las evasiones

las piernas ahora son alas

transparentes alas azules

cubiertas de hendijas

durarán poco

la lluvia trae presagios nuevos y enteros

con el pegamento recién puesto

húmedo aún de risas y caricias

para lavar los sueños

las pesadillas

intuitivamente reconozco el olor

de la tierra cuando pide al cielo el agua

cuando se viene la tormenta

y es lejano el abismo

los perros no quieren cruzar

el tren se avecina inesperadamente

repleto de ojos y propinas

en una ventana la mano de una niña dibuja

lo nuevo

es sombra de mentiras.